
Los discursos de apertura, como siempre, no estuvieron a la altura de ninguna circunstancia... de ninguna.
La velada se presentaba un poco indefinida, hasta que se proyectó un avance audiovisual que devela el destino tucumano de algunos marineros del acorazado... (a Pedro A. Gómez, bravo por su guión)
Si, estos señores cruzaron el atlántico y llegaron a nuestras geografías vallistas... continuará...

El tucumano, descolló con una versión provocadora, contemporánea, interesante de apreciar sobre todo cuando es interpretada por una orquesta escasamente habituada a estas propuestas.
Sala llena, música inteligente, acompañando al maestro del cine ruso y mundial Serguéi Eisenstein.